Para finalizar quiero hacer una ultima reflexión y añadir varias cosillas...Cuando me planteé hacer la carrera de magisterio tenía muy claro que la educación no es un camino fácil, que además siempre se echa la culpa a la educación de la mayoría de los problemas que van surgiendo.
Es verdad que debe haber muchos cambios en la educación, en definitiva porque es la mejor formula para que un país vaya bien y por eso desde el principio de la vida de cada niño se debe pulir ese diamante que lleva dentro, para que de adulto sea un buen medico, un arquitecto, un abogado o lo que el quiera, pero sobre todo que tengan una rica educación en valores y eso es lo que yo me he propuesto, cuando esté en un aula trabajaré que todos somos diferentes, pero no por ello unos somos mejores que otros, que sean respetuosos, tolerantes y si esto lo consigo inculcar a todos y cada uno de los niños que vayan pasando por mis aulas, me daré por satisfecha.
No quiero que al leer esto crean que dejo de lado enseñar cosas básicas como leer, escribir...pero creo que eso no hace especial a las personas, lo que realmente hace especiales a las personas es su calidad humana y eso, como todo en la vida se debe educar.
Ya he trabajado como educadora y lo mejor de cada día es ver la carita de cada uno de tus alumnos, cuando tienes algún problema, ellos te lo hacen olvidar, cuando lloran tan solo te están pidiendo ayuda o que simplemente estés a su lado por que tiene miedo, cuando ríen te colman a ti también de felicidad, por ello y por muchas otras cosas creo que esta profesión es genial, pero sobre todo por ellos, por esos locos bajitos...
Virginia Bonilla Suárez
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